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Conclusiones Jornada Elche

ELCHE 28 de mayo de 2009. Universidad Cardenal Herrera CEU.

Mercedes Jabardo Velasco.
Dra. en Antropología social y profesora de la Universidad Miguel Hernández, Elche.

Muchas veces los antropólogos, prescinden de las voces de las mujeres para hablar de ellas, situándolas en determinadas posiciones estereotipadas. Construyen sus perfiles desde la lógica y las teorías. ¿Desde donde se ha escrito de las mujeres árabes? Las
especialistas en inmigración las asocian a patrones de inmigración masculina o, en el caso en que se presentan solas, en situaciones de ruptura con la tradición. Esos temas de ruptura entre la tradición y la modernidad, suelen ser uno de los ejes centrales, desde donde los antropólogos abordan la cuestión de la inmigración femenina, en este caso de la inmigración magrebí.

Desde el paraguas del multiculturalismo, las mujeres árabes fueron ocultas dentro de la categoría de la otredad. Se presentan como musulmanas sometidas dentro de matrimonios concertados, veladas. Esta visión es paradójicamente reforzada por los discursos feministas occidentales, que suelen insistir en ese proceso de emancipación que tenemos que ayudar a consolidar en las mujeres magrebíes. Hay muchas más imágenes, no son las únicas. Estos planteamientos teóricos cada vez ofrecen una mayor variabilidad y diversidad y cada vez suman más experiencias de mujeres. La cuestión es hasta que punto las mujeres magrebíes se han sentido reconocidas por estas imágenes.

Si bien es cierto que existen otras imágenes, estas no dejan de estar sometidas al interés de los debates teóricos y mediáticos. Las investigaciones suelen girar por donde dicen los medios de comunicación que tienen que girar.

En este tipo de imágenes, las mujeres magrebíes pocas veces aparecen como sujetos, como interlocutoras, como protagonistas, no tanto de una problemática sino en la construcción de un discurso. Por eso es tan importante que las voces que se oigan sobre la mujer magrebí sean las de ellas mismas.

Hay que señalar, que cuando se escucha a la mujer magrebí, esta es una mujer con formación. Quien no tenga ese nivel académico, no puede manifestarse, aparecen invisibles y silenciadas. Son voces, que también se tienen que escuchar, porque sino, no están en ningún discurso.

En nuestro país, costó mucho que la mujer alcanzara la igualdad de derechos. Hoy en día, nos sentimos tan reconocidas en ese primer mundo, que se nos olvida que hace relativamente poco tiempo, África empezaba en los Pirineos. Ahora nos sentirnos del norte, y desde ahí miramos con cierto aire de superioridad a quienes pensamos que todavía tienen que dar muchos pasos. Las mujeres aquí aprendieron a ser libres, pero fue gracias a que muchas mujeres habían luchado antes. Estos logros no vinieron desde concesiones religiosas o políticas.

La mujer inmigrante tiene la condición de trabajadora obligada para poder seguir legal
en España, la falta de trabajo la vuelve vulnerable. A nosotros/as si nos falta el trabajo
no nos quitan la dignidad ni la identidad como personas, pero si eres mujer e inmigrante
te están quitando las dos cosas.

Naima Benaicha Ziani
Licenciada en traducción-interpretación y Mediación social intercultural. Responsable de CeiMigra Alicante
“Participación de la mujer en la política y en la sociedad civil en Argelia”

El éxodo rural en Argelia, es fruto de la revolución agraria de los años 70. Una gran mayoría de la población abandona el campo para ir a trabajar a la industria en la ciudad. La escolarización ha hecho que aumente la demanda de trabajos cualificados y el desinterés por el trabajo en el campo. Esto a su vez ha hecho que en las ciudades se produzca una crisis de alojamiento y desocupación, que es una de las principales causas de la situación de violencia en el país. El crecimiento del paro no ha hecho más que motivar el reclamo de la retirada de la mujer del mundo laboral.

El código de familia continua siendo un tema de controversia y el hecho de que se hayan presentado unas enmiendas, no hace más que evidenciar su situación obsoleta en una sociedad argelina mucho más modernizada. Continúa siendo un texto que evidencia la inexistencia de unos derechos civiles básicos para la mujer argelina. Las mujeres tienen la sensación de que su causa ha quedado relegada a un segundo plano, sometidas a la presión de los grupos integristas musulmanes que culpabilizan a las mujeres de toda la problemática que sufre actualmente la sociedad argelina, por no estar recluidas dentro del ámbito familiar. Precisamente la cuestión de las enmiendas al código ha generado una variedad de opiniones que se enmarcan claramente en las diferentes tendencias de los sectores feministas.

La tasa de mujeres en la política en Argelia, está entorno a un 7,9%, algo superior a la media de otros países árabes. Lo cual no significa nada, y tampoco significa que la mujer esté satisfecha con ello. La modesta presencia de la mujer argelina en las juntas, se debe a las difíciles condiciones políticas que Argelia ha atravesado a través de los años de crisis y consideramos que esta situación debe corregirse por parte de las empresas del estado y sus organismos legislativos y judiciales.

Mokhtaria Djebli
Licenciada en Biología. Hace 4 años que llegó a España
“La visión de la mujer magrebí hacia la inmigración”

“Marcharse es morir un poco”. Este dicho responde perfectamente a la aventura que vive la mujer magrebí que decide un día irse de su país, dejando detrás de ella, sus raíces, su familia, sus recuerdos, etc. El bienestar que representan los países del norte supone un gran atractivo al que es difícil resistirse y otras mujeres lo han conseguido antes que ella.

Simplificando podemos destacar tres grupos de mujeres magrebíes inmigrantes: Las primeras y más numerosas eran amas de casa en su país de origen y lo siguen siendo en el país receptor. Han venido en reagrupación familiar y conservan sus tradiciones y sus valores culturales, por lo que su integración no es suficiente en la nueva sociedad y suelen ser “mujeres conservadoras”. Sus esposos además perpetúan la idea de dejar a las mujeres en casa.

Las segundas son las que han venido solas por diversas circunstancias, necesitan trabajar y sostener a sus familias enviándoles dinero periódicamente.

Las terceras llegan con buen nivel de estudios para enriquecer su conocimiento, pensando que pronto podrán convalidar sus estudios universitarios y encontrarán un buen puesto de trabajo y con el tiempo, serán legalizadas.

La mujer magrebí decide partir. Prepara su maleta para una ida sin regreso, pero ¿por qué tal elección? En el país de origen las condiciones de vida no son buenas; faltan trabajo y recursos económicos para sobrevivir, el entorno laboral es delicado, la libertad de expresión es limitada y el maltrato psicológico es frecuente. Estas situaciones obligan a tomar la decisión de cambiar de entorno. Como contrapartida, los beneficios que espera obtener son encontrar un trabajo para algunas o un trabajo mejor para otras, la reagrupación familiar o la posibilidad de beneficiarse de una mejor asistencia médica, entre otros.

La mujer magrebí llega a la tierra de acogida con el espíritu lleno de esperanza. esgraciadamente, la realidad del terreno es otra. El primer gran obstáculo es el idioma.

El apoyo moral y material se lo darán sus compatriotas que llegaron antes y la animan adejar de pensar en volver a su país. Después buscará otros apoyos en instituciones de sostén. Finalmente buscará la inserción laboral, pero “para trabajar, hay que tener papeles, y para tener papeles hay que trabajar”.

Suponiendo que en el mejor de los casos la mujer llega a estabilizarse, vistos los enormes sacrificios y las secuelas que la han marcado, cabría preguntarse si esto vale la pena. Sin duda la respuesta a esta pregunta es sí, teniendo en cuenta los numerosos beneficios que adquiere la mujer en esta experiencia migratoria.

Siham Ater Sro
Licenciada en lengua y literatura española y experta universitaria en mediación intercultural
“Código de familia en Marruecos y repercusión en España”

Ver conclusiones de la jornada de Alicante


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