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Conclusiones Jornada Alicante

Alicante, 14 de mayo de 2009

Amparo Sánchez Rosell.
Presidenta Centro Cultural Islámico de Valencia.
Conferencia Inaugural. “Acercamiento entre las dos culturas”.

Una de las mejores formas de fomentar el acercamiento es conocernos mejor. El intercambio de opiniones, inquietudes, conocimiento y vivencias propicia el debate, la creación de espacios comunes y el mutuo conocimiento. Estos procesos nos humanizan y aproximan.

La imagen que se tiene de las mujeres y los hombres del Magreb es negativa, principalmente en lo referente a la desigualdad entre sexos, el machismo, la pasividad de las mujeres, etc. Esta es la imagen que hemos estado “mamando” culturalmente. El bagaje de prejuicios es generalizado, afectando incluso a los que tienen interés por la cultura magrebí, pero los estereotipos están muy interiorizados.

Es importante conocer la historia y hacer investigaciones históricas serias, para poder comprender la realidad actual de las dos orillas del Mediterráneo y cómo ha habido a lo largo de la historia un flujo y reflujo entre ambas orillas. Del mismo modo se ha producido un continuo intercambio cultural, social y genético. Como dice Gala, “aquí todos somos mestizos y viva el mestizaje”. Todo este delicioso intercambio se sigue haciendo entre las personas, aunque no se dé a nivel institucional.

Hay muchas más vivencias que nos acercan que nos alejan. Para ser conscientes de que esto es así hay que crear espacios en común, hay que interrelacionarse. Las ONG tenemos esta tarea por delante, donde el objetivo es crear relaciones de amistad y de hermandad. Para ello, también debemos conocer la cultura del otro, los musulmanes y magrebíes la española y el no musulmán tiene que conocer el Islam y a los musulmanes a nivel básico para que haya entendimiento, comprensión y respeto.

Josefina Bueno Alonso
Profesora de filología francesa y vicerrectora de extensión universitaria de la Universidad de Alicante.
“Mujeres escritoras magrebíes. Del ejemplo francés a la realidad española”.

A través de la literatura podemos acercarnos a otras culturas, conocernos, desmontar
falsos mitos, ser conscientes de lo que representa el vivir entre dos culturas, entre dos
idiomas y entender las diferentes razones de la emigración.
En Francia, las mujeres que muchos llaman “las hijas de la colonización”, en los años
80 empiezan a escribir obras de tinte temático, biografías y ficción, donde se refleja la
sociedad patriarcal magrebí, sin entrar en el análisis de este sistema. En los últimos años
se ha vivido una evolución, las escritoras adquieren un compromiso intelectual y
empiezan a escribir sobre la condición de las mujeres musulmanas en Francia.
En Cataluña, se están dando también los primeros casos de escritoras magrebíes.
Pertenecen a familias marroquíes asentadas en Cataluña. Son chicas que comparten el
catalán como lengua materna, pero también el árabe o el berebere, por lo que al mapa de
la identidad del estado español se añaden estos idiomas. Estas mujeres representan el
fenómeno de la identidad híbrida de la primera generación. Las novelas están escritas
desde una visión particular de mujer, las protagonistas son mujeres, analizan la
situación desde su experiencia de mujeres para elaborar una identidad afroeuropea.
Estas novelas se convierten en un medio para interiorizar la inmigración y ser
conscientes de las políticas de integración en un momento de fuerte recepción de
inmigración en España.
Se debería enseñar en las escuelas la historia de la inmigración para normalizar el hecho
de la migración. Haber vivido en dos países diferentes, tener unos padres que no
comparten la misma lengua, ni la misma cultura del país de acogida, sea cual sea esa
procedencia, no es ninguna situación anormal. Pero la normalidad la focalizamos
excesivamente en un colectivo y del otro colectivo parece que nos esforzamos más por
destacar la diferencia.
Awatef Ketiti
Profesora de periodismo y género Universidad de Valencia. Mediadora
intercultural en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado de Valencia.
“Falsos mitos y realidad, de la mujer magrebí. ¿Por qué migran?
El discurso mediático representa una realidad del Magreb fija, parcial, homogenizadora,
generalizadora e invisibilizadora. Tiene esa doble arma, hay mucha información y un
discurso formado sobre un prototipo de mujer, la que se nos muestra bajo el cielo de la
religión. Este es un hecho inminente en nuestra sociedad, pero no es exclusivo. Y a la
vez hay una desinformación del resto de la diversidad de las mujeres magrebíes. La
normalidad no atrae. Sin embargo, en una calle cualquiera de un país del Magreb, lo que
uno ve es una imagen de normalidad. Las mujeres de la cotidianidad, las verdaderas
luchadoras, no se ven en los medios de comunicación, y son mujeres arquitectas,
estudiantes, pescadoras, cineastas y mujeres del campo que trabajan muchísimo.
Debemos reivindicar la diversidad, espacios de visibilidad y de expresión. Yo soy mujer
magrebí, pero me reivindico como mujer del mundo, me interesa diluir las identidades y
abogo por una identidad mestiza.
Pero los estereotipos son compartidos. Nosotras también tenemos nuestros estereotipos
de la mujer occidental. Cuando el estereotipo se convierte en prejuicio es cuando hay
que actuar.
La lucha de las mujeres magrebíes es arraigada y antigua. Evidentemente tenemos
problemas, tenemos presiones patriarcales, tenemos leyes segregadoras y
discriminatorias. Pero está bien mostrar la corriente y la contracorriente. Pues hay
mujeres y hombres que luchan para romper todo esto.
Hay dos tipos de feminismos. Las feministas islámicas, que reivindican un
reconocimiento de la mujer en la lectura e interpretación de la religión y luchan para
eliminar toda la misoginia de la interpretación de las escrituras. Esta corriente tiene un
futuro muy importante que puede cambiar a fondo las sociedades musulmanas. Y las
feministas laicas, que no tienen un discurso religioso y hace una diferenciación entre el
estado y la religión. Entre estas feministas hay también diversos discursos. Desde todas
estas corrientes hay asociaciones que están luchando para desmontar esta estructura
nefasta para la convivencia entre las culturas y donde la imagen de la mujer está
totalmente instrumentalizada.
¿Por qué migran las mujeres?
El fenómeno migratorio hay que verlo en un contexto globalizado. El fenómeno
migratorio femenino magrebí ha ido transformándose. La apertura de fronteras a los
países del sur ha afectado a la fragilidad de sus economías. Las fábricas extranjeras han
reclutando a mujeres para trabajar en ellas, provocando el cierre de las fábricas
nacionales, por lo que a su vez se ha generado mucho paro entre los hombres, obligando
a estos a buscar oportunidades fuera de sus países de origen. Después reagruparán la
familia.
En los años 90 y en la actual década del 2000 empieza a cambiar el perfil de la
inmigración de la mujer magrebí. Muchas vienen a estudiar y otras a buscar trabajo.
Esto es un gran cambio de tendencia y supone un cambio de la situación de la mujer
aquí, cambia la representación de su identidad y cambia su situación de cara a su país y
a su familia de origen. Como mujeres inmigrantes, en estos momentos estamos viviendo
esta transformación tan interesante.
Siham Ater Sro.
Licenciada en lengua y literatura española y experta universitaria en mediación
intercultural.
“Código de familia en Marruecos y repercusión en España”.
Los movimientos feministas en el mundo árabe y musulmán se remontan al siglo XIX
en Egipto, movimientos Nahda (renacimiento árabe), cuya preocupación era dar un aire
nuevo al mundo árabe y musulmán y mejorar, entre otras, las condiciones de las
mujeres, la educación, la enseñanza, etc.
La colonización de los países árabes y musulmanes paralizó este proceso de
reconocimiento de derechos a las mujeres. Cualquier intento de los colonizadores para
mejorar la situación de las mujeres se rechazaba. Eran cambios que venían de fuera, y
había que preservar la herencia cultural.
En Marruecos, después de la independencia se elabora el estatuto personal según el rito
Maliki, lo que ahora se llama el código de familia (la Mudawana), con una comisión
formada por Ulemas (hombres con formación religiosa). Este texto trata en inferioridad
de condiciones a la mujer. Desde entonces feministas, juristas y la sociedad en general
reivindican la reforma de la Mudawana, para que se reconozcan los derechos de la
mujer en el plano social y familiar.
En el 2001, el rey Mohamed VI encarga una comisión consultiva real con expertos en la
materia, que elaborarán una reforma de la Mudawana; “conforme al espíritu tolerante
de la religión islámica”. El 4 de febrero de 2004 entra en vigor la reforma del nuevo
código de familia. La reforma en general ha sido positiva, pero a veces incompleta y no
responde totalmente a las aspiraciones feministas en Marruecos y en ocasiones entra en
conflicto con otros decretos. Pero sí se está aplicando.
Muchos de estos cambios atañen a las mujeres inmigrantes, pero numerosas mujeres no
lo saben. Son cambios que en Marruecos se están llevando con mucha lentitud. Una
cosa es el cambio de la ley y otra el cambio de mentalidades. La formación tradicional,
el patriarcado y los jueces que siguen siendo machistas, entorpecen la aplicación de la
ley.
El cambio del código de la familia ha sido obra de la lucha de organizaciones
feministas, con lo que se demuestra que las mujeres marroquíes, las mujeres magrebíes,
son luchadoras. No son mujeres inactivas, pasivas, mujeres sumisas o analfabetas.
Tenemos que cambiar esta visión de la mujer magrebí. Por supuesto que hay mujeres
analfabetas pero también hay mujeres que trabajan desde aquí y desde allí para que se
produzcan cambios. Las de aquí trabajamos para que lleguen todos estos cambios a las
magrebíes que aquí residen y las de allí para que se pongan en marcha en Marruecos
todos estos cambios. Sí podemos hacer que las cosas cambien.
Souad Kchitil El Haraj
Mediadora Intercultural del Instituto de Educación Secundaria Virgen del
Remedio de Alicante.
“Participación social de la mujer, a través de la educación”.
La sociedad está cambiando, estamos en una sociedad cada vez más multicultural. La
presencia de niñas en el sistema educativo es cada vez mayor. La inmigración ha
mejorado los datos de escolarización de las niñas, pues en Marruecos las cifras de
analfabetismo son sangrantes. La inmigración está dando oportunidades a las mujeres.
Es significativo que ya sean más chicas que chicos magrebíes en los estudios postobligatorios,
en concreto, Bachillerato.
¿Educarse, formarse para qué? Para tener más oportunidades para poder elegir la propia
identidad, la propia vida, tener más herramientas, más expectativas. Si bien es cierto que
sigue habiendo presiones familiares a determinada edad, también cada vez más, hay
madres –también algunos padres- que saben que estar en las escuelas es importante.
Pero la distancia entre la cultura familiar y escolar es grande.
Tengo 29 años y ya llevo más vivido en este lado del Mediterráneo que en el otro. Me
siento orgullosa de ser de las dos partes. La primera que decidió emigrar fue mi madre,
después fuimos llegando las hijas y por último mi padre. Con 13 años empecé a trabajar
y a ayudar en casa para así poder estudiar. Actualmente compagino mis estudios de
filología con el trabajo como mediadora-traductora en el IES Virgen del Remedio de
Alicante, y soy en gran medida mucho más yo, a pesar del poco tiempo para todo. A
pesar de los agobios me siento más libre para elegir, me siento más parte que nunca del
mundo en el que vivo. Soy española y magrebí, y mil cosas más, como cualquiera;
sobre todo quiero sentirme una más, ni más ni menos.
Yo me niego a que me presenten como mujer musulmana víctima, yo no soy víctima,
soy una mujer luchadora. La mujer magrebí es una mujer luchadora, como la mujer
española y como cualquier otra. La religión no nos victimiza, ni es incompatible con
tener una preparación. La educación tiene que abrir puertas y dar herramientas, de
manera que seamos una ciudadana más participando en la sociedad española, que nos
miremos a los ojos desde la diversidad.


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