En cuanto al ejercicio de los derechos políticos, todos los países del área reconocieron formalmente desde el inicio de sus andaduras como Estados independientes el derecho de las mujeres a la participación política, tanto en calidad de electoras como de elegibles.
| MAURITANIA | MARRUECOS | ARGELIA | TÚNEZ | LIBIA | |
| Año en que las mujeres obtuvieron derecho a voto | 1961 | 1963 | 1962 | 1959 | 1964 |
| Posibilidad de presentarse | 1961 | 1963 | 1962 | 1959 | 1964 |
Fuente: Confección propia
Sin embargo, al igual que sucede con los derechos civiles, la existencia de garantías constitucionales y legislativas que avalen el derecho de las mujeres a la participación política, no garantizan el alcance real de una participación femenina que a día de hoy sigue siendo limitada.
Para potenciar esta participación, Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania adoptaron un sistema de cuotas que buscaba garantizar una representación significativa de las mujeres en los órganos legislativos, en uno de los escasos ejemplos de políticas de intervención legislativa positiva en el área, que ha producido en la última década un aumento de la representación de las mujeres en las instituciones gubernamentales. A pesar de ello, en 2007 el porcentaje de mujeres que ocupaban cargos parlamentarios apenas rozaba el 10% en la mayoría de países magrebíes, con la destacada excepción de Mauritania, donde la recién creada Secretaría de Estado para la condición Femenina se trazó la meta de aumentar la participación femenina en la toma de decisiones políticas, logrando pasar de un 0 a más de un 17 % de mujeres en el Parlamento en los últimos años.
| MAURITANIA | MARRUECOS | ARGELIA | TÚNEZ | LIBIA | |
| Escaños parlamentarios ocupados por mujeres en 2007 (% del total de escaños) | 17,45 | 5,95 | 5,15 | 18,1 | 7,7 |
| Mujeres con cargos a nivel ministerial en el gobierno en 2005 (% del total de ministerios) | 9,1 | 5,9 | 10,5 | 7,1 | – |
Fuente: IDH PNUD 2007/2008
Por otro lado, ya desde los años 90 ha sido habitual en los países magrebíes designar a mujeres para ocupar posiciones ministeriales. Este dato positivo se matiza al constatar que esta participación ha sido simbólica (una o dos ministras en la mayoría de los casos), o bien limitada a asuntos sociales o relativos a la mujer.










